Desde la neuropsicología, se considera que las niñas y los
niños a medida que van creciendo, van desarrollando y experimentando diversas
interacciones con el mundo, la sociedad y su propio cuerpo. Así, adquieren y
desarrollan formas de comunicarse de manera verbal y no verbal, a medida que lo
necesitan. En ese camino, van transformando su visión del mundo, estableciendo
vínculos con las personas que los rodean, con sus familias, la comunidad
educativa, con sus pares y otros adultos.
Sin embargo, este proceso no se da en todos los niños/as a
un mismo ritmo. Por ello, es importante distinguir a aquellos que están dentro
del rango "regular" de los que están siguiendo un desarrollo con
“alteraciones” diversas, para poder ofrecerles acompañamiento y herramientas.
Desarrollo cerebral en niños y niñas: Qué es y cuándo
comienza
Por empezar debemos definir qué es el desarrollo cerebral en
niños y niñas y cuándo comienza para determinar qué es un desarrollo regular y
cuando el mismo puede ser considerado un desarrollo inapropiado para la edad.
El desarrollo del cerebro durante la gestación, se da a
partir de la cuarta semana y progresa rápidamente durante la vida intrauterina
y principios de la infancia. A partir del mismo, se refleja la maduración
neurológica y es el proceso por el cual cada niño evoluciona desde la infancia
desvalida hasta la edad adulta independiente.
El crecimiento y desarrollo del cerebro y del sistema
nervioso central a menudo se denomina desarrollo psicomotor y por lo general se
divide en cuatro dominios principales:
• Habilidades motoras gruesas y finas
• Habla y lenguaje
• Desarrollo social y personal y actividades de la vida
diaria
• Rendimiento y cognición.
En qué consiste la valoración del desarrollo cognitivo en la
infancia y por qué es tan importante
Según Constancia
Stiefel, Profesora en Educación Pre escolar, Licenciada y Profesora en
Psicopedagogía, y Magister en Neuropsicología Clínica e integrante del equipo
profesional del área de Evaluación y Diagnóstico en CEIN, la evaluación del
desarrollo cognitivo es “el proceso de asignación del desempeño de un niño en
comparación con niños de la misma edad. El grupo de comparación se obtiene a
partir de una muestra representativa de la
población de la que proviene el niño”. En la misma línea
asegura qué: “varios factores contribuyen al desempeño, variando ampliamente
entre los diferentes grupos de población por eso es importante el contexto del
niño/niña”. Es decir que, a partir de la comparación de pares se determina, a
partir de algunos parámetros, si el desarrollo del niño/niña cognitivo es el
apropiado para la edad o está sufriendo algunas alteraciones.
Entonces, la neuropsicología se encarga de analizar el
vínculo entre el cerebro y la conducta, las estructuras cerebrales, las
funciones cognitivas, el comportamiento y los procesos psicoemocionales y
afectivos. Así, la tarea de la evaluación neurocognitiva es realizar una
valoración acabada y cualitativa del procesamiento cognitivo y conductual de
una persona a partir de pruebas o test específicos, incluyendo todas las áreas
o funciones cognitivas: lenguaje, atención, memoria, FFEE (función ejecutiva),
habilidades visuoconstructiva, académicas, conducta, emoción y capacidad
intelectual.
En la infancia, esta evaluación es importante ya que
“permite realizar un diagnóstico diferencial de los problemas del
neurodesarrollo y detectar alteraciones cognitivas muy difíciles de observar
con otros estudios, como dificultades en la comunicación, en el lenguaje, en el
aprendizaje, déficit de atención, trastornos cognitivos y del comportamiento,
entre otros”, asegura Stiefel.
Cómo se obtiene la valoración neurocognitiva y qué
parámetros se aplican en su realización
El profesional encargado de realizar esta valoración,
(psicopedagogo, psicólogo,
fonoaudiólogo, médico, entre otros), toma en cuenta no solo
los informes escolares desde los primeros años, las valoraciones de
profesionales, sino también entrevista a ambos padres y analiza el contexto de
crecimiento del niño teniendo en cuenta todas las etapas de crecimiento del
mismo. Con estos datos, y sobre parámetros cuantitativos, lleva adelante un
análisis cualitativo que finalmente se convierte en la valoración
neurocognitiva del niño/niña.
Para la Magister en Neuropsicología Clínica, cuando se
realiza una valoración cognitiva “se evalúa el procesamiento cognitivo de todas
las áreas que atraviesa y delimita la mayoría de nuestras acciones cotidianas.
Las mismas pueden dañarse o no desarrollarse adecuadamente, por lo qué, a
partir de la valoración y gracias a ella, pueden ser estimuladas para mejorar
su funcionamiento y desarrollo cognitivo”.
En este contexto, la Lic. Stiefel, considera que
actualmente, para llevar adelante dicha valoración, se toma en cuenta el
concepto de “validez ecológica” que analiza la relación funcional y predictiva
entre la ejecución del sujeto durante la exploración neurocognitiva y la
conducta de éste en situaciones de la vida diaria. “Si bien los resultados son
válidos en el aquí y ahora, es fundamental realizar una anamnesis
(investigación /exploración) exhaustiva de la historia de la persona
involucrada. Los resultados permiten establecer un diagnóstico de la situación
actual del paciente determinando un perfil de fortalezas y desafíos, a partir
de los cuales se define el programa de intervención, ajustándolo a las
necesidades específicas de cada persona en un momento determinado del
desarrollo”, agrega la Lic., que además dirige Cognitia (Centro de
Rehabilitación y Apoyo a la Inclusión Escolar).
Cuándo es oportuno realizar esta valoración a los niños/as y
por qué es tan importante
Según la Psicopedagoga Constancia Stiefel, los
profesionales, solicitan la realización de esta valoración “cuando se presume
daño cerebral o alteraciones neurofuncionales en los niños y niñas. En algunas
ocasiones suelen ser muy sutiles y pueden no ser percibidas por la observación
clínica y estudios médicos convencionales, por lo qué, se apela a este tipo de
valoración, sobre todo cuando el niño/niña se encuentra en edad escolar con
desafíos cognitivos constantes y demuestra algunas alteraciones, pero si es
necesario también se puede realizar desde edad temprana”.
Hay que tener en cuenta que este tipo de valoración es
significativa cuando existen diagnósticos poco claros o precisos sobre las
capacidades cognitivas de un niño, que lleva a que los profesionales trabajen
sobre las dificultades sin precisiones. Entonces, “conocer en profundidad el
perfil cognitivo de una persona, con qué fortalezas cuenta y cuáles son sus
desafíos o dificultades son útiles para un correcto informe y para la
construcción de, a partir de un plan terapéutico, herramientas para ayudar a
los docentes y a la familia”, explicaStiefel.
Cuáles son los resultados que pueden arrojar estas
valoraciones y qué podemos hacer con ello
A partir de la valoración neurocognitiva los profesionales
pueden obtener un perfil cognitivo acabado donde se visibilizan las fortalezas
y debilidades del niño/niña al momento de procesar la información, trastornos
en el habla, atención, memoria, y demás.
El resultado de esta valoración permitirá al profesional
orientar el plan terapéutico y ayudar a docentes y familia a reconocer tanto
sus posibilidades como sus desafíos, ajustando estrategias de intervención
terapéutica y educativa a sus características con el fin de mejorar la calidad
de vida del niño/niña.
Valorar a un niño neurocognitivamente en el momento correcto
puede ayudar a determinar
si un niño/niña necesita ayuda o evaluaciones adicionales, y
a partir de ello apuntalar el crecimiento del mismo, con herramientas apropiadas
para su normal desarrollo.
Actualmente existe buena evidencia obtenida por
profesionales en la materia, de que la detección e intervención temprana en los
niños y niñas con alteraciones en el desarrollo,
sirve para mejorar los resultados neurocognitivos. Por eso,
la valoración del desarrollo infantil, es tan importante herramienta para
guiar/acompañar a los niños y niñas en su crecimiento neurocognitivo