Llego febrero y empezamos a transitar el último mes de vacaciones escolares. Muchos padres y cuidadores corren tras sus pequeños apesadumbrados por la necesidad de que se sienten a “repasar” para volver al aula. Pero… ¿Es esto necesario? ¿O el repaso se hace igual sin el encuadre formal? La palabra de nuestras especialistas.
Cada año, nos enfrentamos al mismo dilema: ¿Las vacaciones funcionan como un amnésico que borra o nubla los aprendizajes que con tanto esfuerzo se adquirieron durante el año escolar? O dicho de otro modo: en vacaciones ¿Los chicos desaprenden? La pregunta repetida exige entonces una respuesta. Y si es especializada, mejor.
Tareas si….pero diferentes
María Salomón es licenciada en Psicopedagogía y responsable del área de Inclusión Escolar de CEIN. Para ella, en vacaciones uno no se desentiende del aprendizaje, de lo que ya aprendió. Pero el niño/joven debe poder llevar ese aprendizaje a un contexto diario y es ahí donde se ve realmente lo aprendido en el ámbito escolar. Y esto se da a través de lo lúdico, del contacto con la naturaleza, la exploración, la literatura. No estarán los docentes como “mediadores”, pero si estarán los padres u otros adultos mediadores, o pares.
Es decir que en época de descanso, y siempre teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada niño/a, la palabra “tarea” toma otro significado. “En vacaciones es importante que los chicos tengan tareas, porque organizan, hacen una rutina y eso después se traslada a la escuela. Pero hablamos de otras tareas: que puedan organizar sus juguetes, que limpien aquellas cosas que hayan ensuciado y puedan, siempre acorde a la edad, vestirse solos, cepillarse los dientes, ayudar a poner la mesa, organizar su mochila si van a algún lado, etcétera. Eso se traslada luego a una rutina escolar, donde deben ver a diario si tienen sus cuadernos, sus libros, etc. Que hagan sus camas, que acompañen a hacer las compras al súper, eso sirve como estrategia para hacer una lista, hacer sumas y restas cuando tienen que pagar, practicar el uso del dinero. Y también ahí se trabaja la responsabilidad”.
Es buen momento para que puedan bañarse solos, leer solos o acompañados y después se animen y lo puedan narrar. Son estrategias para que logren una rutina.
Desenchufar y enchufar el juego
“A través de los juegos (de cartas, de mesa, de roles) es donde se ve realmente lo que uno llama “los contenidos escolares”. Si el niño no puede establecer conexiones y experiencias con eso que se le enseña en la escuela estando en el ocio u en otro espacio abierto, no tiene lógica la escuela”, ejemplifica María.
Y agrega, tajante: “Los contenidos que aprendemos no son para poner la nota en la libreta, eso lo necesita el sistema para acreditar. Nosotros aprendemos lo que nos brinda la escuela para el uso en contexto”.
Las vacaciones son una buena oportunidad para invitar e invitarnos a desenchufar las pantallas. “No hay que prohibirlo, porque a veces es un tiempo de descanso, sino simplemente reglarlo”. En su reemplazo, el repertorio lúdico es inagotable.
“Pongamos el ejemplo del juego del VEO VEO. Allí se despliegan miles de aprendizajes:
-Veo-veo
-Que ves?
-Una cosa (sustantivo)
-De qué color? (adjetivo)
….y así se continúa. ¡Ahí está el conocimiento!
El repaso llega en marzo
En línea con esta mirada, Salomón remarca que no es necesario poner a los niños a repasar con un cuaderno y lápiz, ya que los docentes harán el correspondiente diagnóstico al iniciar las clases; sino que son otras las “tareas” que pueden realizar los chicos en vacaciones y que después son muy importantes para la trayectoria escolar. “Vale aclarar aquí que si el docente ha indicado específicamente algunas actividades o cuadernillos para realizar durante las vacaciones, eso debe respetarse, porque el docente es la autoridad pedagógica”.
No obstante, la especialista se refiere a recuperar lo que se enseña en la escuela y en el contexto diario del niño, donde también aprende, pero trasladándolo al uso diario. “Poder darle un sentido a lo que se aprende en el contexto diario. El aprendizaje va más allá de un cuaderno y una carpeta, también se aprende con el cuerpo; y la función de la escuela es transmitir la cultura y que esa cultura esté relacionada con todo el aprendizaje que hace el niño en paralelo a la escuela y más allá del tiempo escolar”.
“Deseo que las instituciones educativas puedan comprender que Aprender es mucho más que saber, es la posibilidad de conocer, de ver el mundo con ojos propios. No todos acceden al aprendizaje del mismo modo, la escuela debe descubrir el sentido que tiene cada estudiante para aprender, multiplicar los sentidos, y potenciarlos”, finaliza.