Entrevista a Brenda Griotti
Septiembre es el mes de reconocimiento al “aula”: se homenajea a docentes, alumnos, profesores, psicopedagogos y también se celebra la semana de la inclusión. De la mano de la Lic. Brenda Griotti,especialista en Enseñanza de la Lengua y la Literatura*, nos propusimos repensar los vínculos y las realidades que atraviesan la educación de hoy. Lee su valioso análisis en esta nota, que no tiene desperdicio.
¿Cree que el contexto incide en la manera de vivir el rol docente hoy? ¿De qué manera?
En la semana del 11 al 17 de setiembre se homenajea a los docentes: maestros y profesores. Actos varios, flores, regalos, palabras alusivas al pasado, al presente y al futuro de los enseñantes. Es posible, entonces, entender que la tarea de los docentes es una tarea entramada en las dimensiones del tiempo :
-el pasado que nos marca una historia del "ser maestro o profesor"; ser encarnado en los recuerdos de la memoria colectiva y también mitificado desde una idea fundacional: la vocación y la abnegación como pilares de la identidad docente.
-el presente que nos instala, además, en el ser docente como profesional y trabajador que brinda el servicio de transmitir el conocimiento a las generaciones más jóvenes de la sociedad.
-el futuro que -a la luz de las condiciones actuales- se presenta incierto y controversial en términos de la tensión establecida entre el profesional abnegado y el trabajador vocacional.
En esa trama temporal también se entreteje la trama de los sentidos que en cada época y en cada escuela se concibe, actúa y efectiviza el acto de enseñar-aprender. Tramas que sostienen a las generaciones de docentes en la tarea cotidiana: enseñamos con una profunda impronta del modo en que aprendimos pero también en el modo en que aprendimos a enseñar de los docentes que marcaron nuestra identidad de enseñantes.
- ¿Cuál es la realidad del vínculo docente-alumno hoy? ¿Cuáles son las demandas hacia los docentes por parte de los alumnos?
En función de mi experiencia docente en los Niveles Primario, Medio y Superior y el ingreso a las salas de Nivel Inicial, el vínculo se establece en torno al conocimiento y se sostiene con el afecto.
Conocimiento en términos del saber enseñado y no a simulacros de enseñanza en los cuales el docente "declara" unos conceptos que no involucran la experiencia del estudiante. Afecto que se traduce en límites que sostienen y marcan el rumbo.
En este momento, recupero palabras de Paulo Freire en sus Cartas a quien pretende enseñar pues en la tarea de enseñar es el maestro quien también aprende: " El aprendizaje del educador al educar se verifica en la medida en que éste, humilde y abierto, se encuentre permanentemente disponible para repensar lo pensado, para revisar sus posiciones; se percibe en cómo busca involucrarse con la curiosidad del alumno y los diferentes caminos y senderos que ésta lo hace recorrer. Algunos de esos caminos y algunos de esos senderos que a veces recorre la curiosidad casi virgen de los alumnos están cargados de sugerencias, de preguntas, que el educador no había notado antes.”
Tenemos que reconocer que el vínculo docente-estudiante está atravesado y tensionado por una multiplicidad de variables. Algunas tienen que ver con los conflictos que la sociedad en su conjunto y las familias están viviendo. Conflictos que se traducen en demandas, oposiciones, abandonos... situaciones que se actualizan en una escuela donde los adultos a cargo no siempre poseen/disponen de los saberes y herramientas para mediar, intervenir, negociar. Saberes y herramientas que exceden la formación específica del docente y de los que disponen otros profesionales: trabajadores sociales, psicólogos, psicopedagogos, etc.; quienes tendrían que estar incorporados al cotidiano de las instituciones.
Otras variables, y sin el propósito de agotar el tema, están relacionadas con los vínculos que establece el propio docente con el saber y con los estudiantes. La vinculación del docente con el saber específico del campo de conocimiento que enseña es tan variada como docentes ejercen: hay docentes apasionados y docentes apáticos, actualizados y anclados en los saberes construidos durante la formación inicial, inquietos por incorporar nuevas formas de enseñar y atados a la rutina del ejercicio y la memoria... y podríamos seguir enumerando modos de vinculación...
Por otra parte, existen docentes que no actualizan su mirada con respecto a las infancias, adolescencias y adultez y se anclan en visiones idealizadas del "deber ser" de un niño, un adolescente y un adulto "en la escuela" para realizar sus intervenciones de enseñanza y evaluación. En el contexto de este panorama , podemos asegurar que la frustración de ambos, docente y estudiante, es el sentimiento que se instala.
-Dentro del aula, ¿se observa que la tecnología intenta desplazar a la lecto-escritura tradicional?
Leer y escribir en la actualidad implica relacionarse y actuar con todos los materiales que circulan en la sociedad, por ello la idea de "tradicional" es necesario ponerla en cuestión. Si se refiere a la enseñanza "tradicional" de la alfabetización, es necesario destacar que desde las propuestas curriculares de nuestra provincia se alfabetiza desde el inicio poniendo en contacto a los niños con todo tipo de textos -analógicos y digitales- para promover la construcción de sentidos a partir de los datos que el texto proporciona y los saberes de los que dispone el lector; construcción mediada, sostenida y potenciada por la intervención docente planificada.
La inclusión de la tecnología en el proceso de enseñanza-aprendizaje implica la inclusión de una herramienta a disposición del docente y de los estudiantes para construir nuevos saberes. En ese sentido, la enseñanza "poderosa" debe incorporar todas las posibilidades del contexto y la tecnología es una de ellas.
Leer libros de literatura e informativos, revistas y diarios impresos en papel y digitales, entradas en la web para conocer más sobre un tema; intercambiar correos electrónicos con personalidades destacadas (autores de literatura y de textos informativos, investigadores, autoridades, políticos, etc.); escribir en el cuaderno, en el pizarrón, en la pizarra electrónica, en la computadora o el chat de un celular son todas situaciones de lectura y escritura con propósitos claros que deben ser frecuentadas, además de muchas otras que puedan planificarse y/o suscitarse en el aula de cualquier nivel educativo.
-¿Cómo "contener" dentro del aula la realidad social y las nuevas problemáticas de los niños y los adultos?
Cada aula y cada escuela -del nivel que sea- está inmersa en la realidad social de la comunidad a la cual pertenece y es para esa realidad y esa comunidad que debería desarrollar su proyecto educativo ocupándose del conocimiento, el saber hacer, los sentimientos, actitudes y valores de los estudiantes que concurren.
En ese sentido, observo equipos docentes que trabajan con mucha claridad en torno a un proyecto educativo identitario. Pero también observo incertidumbre y negaciones por parte de docentes que como personas no pueden establecer vínculos positivos con la realidad social propia y la de la comunidad en/con la que trabaja. Entre estos dos diagnósticos creo que se juega la tensión de la tarea docente en los actuales contextos sociales, políticos y económicos.
-Desde su lugar profesional, ¿como ve a las infancias de hoy?
Observo a las infancias ávidas de conocer y experimentar. La curiosidad y el juego convoca por igual a niños, adolescentes y adultos. Tal vez la falta de contención emocional, la ansiedad, la inseguridad y los miedos se visibilicen en estos momentos en mayor medida que en otras épocas y creo que no siempre los adultos a cargo estamos a disposición y con herramientas para contener, sostener, orientar desde el afecto y la paciencia.
Creo que la escuela debe proporcionar oportunidades para que los niños vivan experiencias de conocimiento que involucren también afectos, quehaceres y valores de modo tal que colaboren con la constitución de la persona del niño y de su identidad como integrante de la comunidad educativa.
*Brenda Griotti ha formado parte del equipo de Lenguajes y Comunicación de Desarrollo Curricular de la SPIYCE y, hasta diciembre de 2017, formó parte del Programa Nuestra Escuela, de la Subsecretaría de Promoción de Igualdad y Calidad Educativa, de la provincia de Córdoba.
Se ha desempeñado como docente en la carrera de Especialización en la Enseñanza de la Lengua y la Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba y en profesorados de Educación Inicial y de Educación Primaria en distintos establecimientos de esta provincia. Es autora de documentos de desarrollo curricular y de artículos referidos a la enseñanza de la literatura en la formación de docentes.